Antiguo Hospital Naval(“Palacio de las Sonrisas”)Punta Arenas - XII
En la Zona de Magallanes se utilizó Regimientos, Recinto Navales, Aéreos y Policiales como centros de detención y tortura para los prisioneros políticos de la región. Era entonces jefe provincial de Punta Arenas el general ®-Manuel Torres de la Cruz. En febrero de 1974 la comandancia de esta zona pasó a manos del General Augusto Lutz. Uno de los centros de detención y tortura usados en esa época fue el Antiguo Hospital Naval, ubicado en pleno centro de la ciudad de Punta Arenas, en Avenida Colón, contiguo a la Compañía de Teléfonos. Conocido como el "Palacio de las Sonrisas”, este centro de tortura comenzó a funcionar desde el mismo día 11 de septiembre de 1973, interrogando a detenidos transferidos desde otros centros. El Palacio de las Sonrisas era el principal centro de torturas e interrogaciones de Punta Arenas y Magallanes. Esta era también la sede central de operaciones del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) en la región. El edificio donde funcionaba el Palacio de las Sonrisas tiene tres pisos con varias salas y cuartos. Este centro tenia la peculiaridad de tener en el mismo lugar dependencias de torturas y administrativas, conjuntamente con los archivos y fichas de los detenidos. Por un lado tenían equipos de oficina. Habían maquinas de escribir, gabinetes de archivo, mesas, estantes y escritorios, como también fotocopiadoras, bastantes teléfonos y radios de comunicación. Por otro lado estaba habilitado con equipos especiales de torturas, tales como camillas de metales, equipos eléctricos de tortura, y pequeños espacios que se utilizaban como celdas provisorias. El espacio de torturas estaba dividido por separadores de ambiente de oficinas. En las salas grandes funcionaban varias camillas de torturas También había una sala de primeros auxilios. Este centro se caracterizaba, además de ser tenebroso, por ser álgido y bullicioso. Se empleaba varias decenas de personas en su funcionamiento – agentes torturadores e interrogadores, personal administrativo, personal militar de guardia, y los militares que se encargaban del transporte de los detenidos( principalmente del Regimiento de Telecomunicaciones). Generalmente se escuchaba, además de los gritos de los torturados, ruidos de maquinas de escribir, teléfonos, radios de comunicación, copiadoras, comandos y ordenes militares como también conversación y música.. En este centro de detención se torturaban simultáneamente a decenas de detenidos por diferentes grupos de interrogadores. La sala de primeros auxilios veía a los torturados en mas mal estado – asegurándose de que sobrevivieran las torturas. Esta sala atendida principalmente por enfermeros – y uno o dos doctores que pasaban periódicamente. En este mismo recinto se escribían las declaraciones que hacían firmar a los detenidos vendados y bajo torturas. En el Palacio de las Sonrisas se interrogaron y torturaron a la mayoría de los preso políticos de Magallanes. Se estima que entre 1200 a 1500 personas fueron victimas de torturas en este centro. Las declaraciones de uno de los sobrevivientes de este centro de tortura señala: “..a mí me arrestaron el día 5 de octubre de 1973 y la tortura comenzó en el instante mismo del arresto. Allí mismo, frente a la modesta casa que arrendamos en el Barrio Sur me vendaron y amarraron para golpearme y amenazarme en frente a los gemidos de terror de mi madre de fusilarme en el acto. El simulacro de fusilamiento terminó en las risotadas de burla de los fusileros. Me llevaron entonces a un local habilitado para torturar en la Avenida Colón, un hospital abandonado, donde como era tratamiento habitual para todos los prisioneros fui despojado de mis ropas y sometido a golpizas con patadas, palos, puños y culatazos, mientras permanecía amarrado y con los ojos vendados. Los gritos de terror de hombres y mujeres se escuchaban por todos lados, mientras los valientes soldados de la patria se ensañaban contra un enemigo desarmado. Luego de varias horas de golpiza, fui sumergido en un pozo de excrementos humanos, donde la fetidez y los líquidos nauseabundos me asfixiaban. Luego, fui sacado de allí para ser metido en un baño donde me manguerearon con agua fría para limpiarme un poco de los excrementos y continuar torturándome. Bajo el agua fría me siguieron golpeando con palos, para eventualmente sacarme de allí y meterme a la “parrilla”. La “parrilla” era un catre de metal donde fui tendido y amarrado. Luego hicieron un circuito con cables que partían desde los dedos de los pies, las rodillas, el esfínter, los testículos, el pene, el estómago, las tetillas, los dedos de las manos, el cuello, los labios, la nariz, los ojos, para terminar en las sienes. Luego, el torturador al mando ordenaba las descargas eléctricas que provenían de un dínamo manual. Todo mi cuerpo se convulsionaba de dolor y emitía alaridos desgarradores, a los cuales los torturadores contestaban con gritos, insultos y risotadas. Cuando ya los torturadores pensaban que habían culminado el “tratamiento” fui vestido, tirado siempre amarrado y vendado en un camión del Ejército y transportado al centro de detención, el Regimiento Pudeto. Al llegar allí me encontré con que ya habían cientos de presos, muchos compañeros a los que reconocí, que ya habían pasado por similar tratamiento. Debo decir que tal vez debo dar gracias que a mí solamente me dieron un tratamiento de tortura “suave”, porque con otros compañeros practicaron aun torturas más horripilantes. También hay que decir que parte del tratamiento general de las compañeras estaba la violación, vejación y abuso sexual.
Estas sesiones de tortura se repitieron hasta que se estableció una causa de acusación en Enero de 1974. El fiscal a cargo de mi caso era un oficial de la Marina, Walter Radic. Al final fui condenado a 5 años y un día y en Febrero de 1974 nos mandaron a los primeros “rematados” de Magallanes a la Isla Dawson. Mi número era “remo 14”.
Fuentes de Información: La Prensa Austral; “La represión política en Chile: los hechos”; www.dawson2000.com; Archivo Memoriaviva |
Estas paginas han sido preparadas y son mantenidas por: Proyecto Internacional de Derechos Humanos - Londres © 2000 - 2011 |